10:01

CONSTELACIONES FAMILIARES


Por Cristina Capracci:


A la hora de viajar hacia nosotros mismos o tratar de limpiar la basura que acumulamos bajo nuestras alfombras internas se nos ofrecen hoy en día muchas alternativas cuya eficacia dependerá casi más de lo que se adecuen a la particular forma de ser de cada uno que al método en si. Pero hay algunas que realmente sobresalen del resto por el amplio abanico de problemas que pueden tratar y la gran cantidad de personas que son susceptibles de obtener un máximo rendimiento. Una de ellas es “Constelaciones Familiares”, terapia desarrollada por el filósofo, teólogo, pedagogo y psicoanalista Bert Hellinger allá por los años 80, lo que pasa que tratar de explicar en qué consiste esta técnica y sus fundamentos es bastante complicado pues, con sinceridad, cuesta bastante entenderlo y bastante más creerlo así que, como no es cuestión de estar pidiendo actos de fe, lo más recomendable es asistir a un taller. En cualquier caso trataré aquí de hacer lo que pueda por acercarles a esta terapia psicológica.

Cómo sutilmente indica el propio nombre “Constelaciones Familiares” se basa en el orden que ha de regir en todo sistema familiar para que cada uno de sus componentes tenga una vida armoniosa consigo mismo y con sus allegados más directos. Se considera un sistema familiar el compuesto por una persona, su pareja, sus respectivos hermanos, sus antepasados y sus descendientes, y ese sistema estará bien organizado siempre que cada sujeto ocupe, a nivel de alma, el lugar que le corresponde y resto de los sujetos así lo reconozcan y lo respeten. Es increíble los variados problemas que puede traer de la mano un sistema alterado, tanto físicos como emocionales o psicológicos. Y cuando se indica “a nivel de alma” es porque, si bien está claro que los padres siempre han nacido antes que los hijos ¿cuántas veces no hemos visto hijos con un complejo de Edipo tal que en su corazón y con sus actos demuestran que han anulado la presencia de la madre?. ¿O madres con hijos habidos de una relación fallida que suprimieron de sus vidas y de la de sus hijos la presencia de ese ex - marido y padre, como si nunca hubiese existido?. ¿O hermanos que no llegaron a nacer por cualquier razón y cayeron en el olvido?. Por poner solo algunos ejemplos muy habituales.

Ahora bien ¿cómo se logra observar las alteraciones del alma cuando estamos trabajando con personas? ¿cómo traemos a escena las almas de los componentes del sistema?. El pilar en el que se apoya esta terapia es tan comprobable como inexplicable pero la experiencia ha demostrado que existe una especie de conexión energética entre todas las personas que pueblan o han poblado esta Tierra que hace posible que las emociones de los sujetos a estudio y sus allegados sean sentidas por personas con las ni tienen ni han tenido relación alguna. Suena a ciencia – ficción ¿verdad?, y realmente lo parece. Ni siquiera Hellinger ha podido explicar que es lo que hace posible el fenómeno, él simplemente se remite a las pruebas, a los resultados en los talleres, y a la propia experiencia de los que participan en ellos. Intentaré aquí, por tanto, hacer una breve descripción de cómo se desarrolla este trabajo.

La persona que en un momento dado decide abordar un problema pasa de ocupar su lugar en el círculo de participantes a sentarse junto a el/la terapeuta y allí plantea el tema que desea solucionar. Este le toma la mano y conecta emocionalmente con ella y el problema buscando “sentir” si eso es lo se precisa trabajar o existe otro tema, normalmente más profundo o de base, que debe ser solucionado antes. En cualquier caso una vez precisado lo que ha de tratarse se le pide que elija entre los asistentes a las personas que representarán dentro del círculo al sistema familiar, en principio padres, hermanos y el mismo, a posteriori se irá viendo si es necesario elegir a más personajes. Preferiblemente serán personas que no dispongan de ningún tipo de información previa sobre las circunstancias familiares ni la vida del “paciente” para que su colaboración no pueda verse mediatizada.

Entonces el “paciente” colocará a los representantes en las posiciones que para él ocuparían en un hipotético espacio y volverá a sentarse para poder observar el desarrollo de los movimientos. Los personajes se concentrarán en aquellos a quienes representan y siguiendo su impulso se recolocarán en el espacio en base a lo que vayan sintiendo con respecto a los otros personajes. La simpatía, animadversión, odio, indiferencia, amor, no pertenencia, etc. les hará acercarse, alejarse, darse la mano o la espalda, sonreír o llorar. Es en este momento cuando se ve como el sistema familiar está configurado a nivel del alma, a quien se excluye, a quien se sustituye, de quien se cargan deudas del pasado… pues las alteraciones se transmiten de unas generaciones a otras. Lo que vemos es la morfología de la alteración y en que momento esta se produjo.

Es en este preciso instante cuando interviene el/la terapeuta pues conociendo el orden al que ha de regresarse e impulsando a cada personaje a dar los pasos necesarios para lograrlo va poco a poco reorganizando el sistema. Esto solo se consigue cuando cada personaje siente desde su corazón y al 100%, tras en muchas ocasiones fuertes momentos de tensión y descargas emocionales, la idoneidad de las nuevas posiciones alcanzadas. Los espectadores veremos al representante del paciente en el centro, sus “padres” detrás de él, la madre a la izda. y el padre a la dcha., los abuelos detrás de los padres, los hermanos a su lado y siempre respetando el orden de nacimiento e incluyendo a los que fueron abortados, nacieron muertos o fueron dados en adopción si los hubiere. Si tuviera hijos estos se situarían delante y también por orden de nacimiento.

Pero lo más importante: TODOS los representante han de sentir que están ocupando el sitio que le corresponde, eso genera entre ellos un fuerte sentimiento de pertenencia al mismo sistema y establece un vínculo de amor palpable.

Por último el “paciente” sale al círculo y sustituye a quien lo representaba para que pueda sentir en carne propia todas las emociones que en ese instante se están moviendo. Si acepta también al 100% la nueva reordenación el trabajo habrá finalizado, de no ser así será ayudado por el/la terapeuta a dar los pasos necesarios (asunción de responsabilidad, reconocimiento de excluidos, perdón de comportamientos dolosos de otros integrantes, respeto del orden de llegada al sistema, etc.) para que pueda lograrlo y así dar por finalizado el trabajo.

Toda esta terapia ¿qué logra?. Podríamos decir que es como si el problema se encontrase guardado en una habitación a oscuras que durante la sesión hemos iluminado para poderlo identificar claramente y además ver cual es la solución. Eso, se ha comprobado en un sinnúmero de ocasiones, es suficiente para que en más o menos tiempo se vayan viendo en la vida real los efectos de la terapia. Sin razón aparente, sin que a aquellos que fueron representados se les tenga que contar nada, sin tener que hacer nada más que esperar y sin que haya más labor del “paciente” que llevarse interiorizado lo visto y sentido en la habitación iluminada, se van observando los cambios que traen una mayor armonía a las familias o se comprueba la solución al problema planteado.

Soy consciente de lo que cuesta creer lo leído previamente, todos los que nos hemos trabajado con Constelaciones Familiares hemos cargado con una buena dosis de escepticismo al entrar en nuestro primer taller, pero aún no he conocido a nadie, y he participado en 8 talleres a razón de 20 personas por taller, que haya salido de allí pensando que lo visto, sentido y vivido no era absolutamente real.